52. Antigua manada
CRYSTAL
No, la respuesta era un no. ¿Por qué su lobo quería marcarme? No soy su compañera; en dado caso, solo está jugando conmigo, quiere ver cómo reacciono o cómo caigo fácil en esta nueva forma de humillarme.
Empujé su cabeza, saliendo de debajo de él. No me importaba que me viera desnuda; posiblemente ya lo ha visto casi todo de mí gracias a Ezra.
Me abracé, alejándome de nuevo; sin embargo, un agarre firme me detuvo, girándome hacia él.
—¿Acaso piensas pasear por ahí así, Crystal?
—Es