El amanecer bañó la ciudad con una luz tenue que parecía anunciar un día cargado de incertidumbre. El plan estaba en marcha, pero la tensión crecía a medida que el grupo esperaba la reacción de Rashid.
En el refugio, Samer repasaba una y otra vez el mapa y las anotaciones. Agatha, sentada junto a él, intentaba distraerse revisando los mensajes interceptados durante la noche. Karim, al otro lado de la línea segura, reportaba los movimientos en el puerto con precisión milimétrica.
—Rashid ha envi