La noche había caído, pero el bullicio en el puerto estaba lejos de detenerse. Desde un edificio abandonado con vista directa al muelle, Karim vigilaba cada movimiento con unos prismáticos. Su equipo había sembrado la semilla de la confusión, filtrando información falsa que sugería una redada inminente por parte de las autoridades. Ahora, los hombres de Rashid corrían de un lado a otro, revisando contenedores y reforzando sus posiciones, tal como lo habían planeado.
Samer y Agatha permanecían e