La noche había caído, y la casa estaba envuelta en un tranquilo silencio. Agatha estaba sentada en la terraza, con una copa de vino en la mano. El cielo estaba despejado, revelando un manto de estrellas que parecía infinito. Era el tipo de noche que invitaba a reflexionar, y ella lo hacía, sumergida en sus pensamientos.
Habían pasado muchas cosas en las últimas semanas, y aunque sentía que su relación con Samer avanzaba, había cuestiones que seguían rondando en su mente. Uno de esos pensamiento