El sol comenzaba a despuntar en el horizonte, tiñendo de tonos dorados y naranjas las paredes del refugio de Samer. Agatha se encontraba sentada frente a la mesa, observando cómo la luz se filtraba a través de las persianas, creando una atmósfera de calma que contrastaba con la tensión que se había acumulado durante días. El silencio en la habitación era pesado, cargado de expectativas, como si el aire mismo supiera que algo crucial estaba por suceder.
Samer, de pie cerca de la ventana, observa