Mauricio no esperaba que Valeria se hubiera dormido antes que él. Supuso que había estado trabajando mucho últimamente y estaba agotada. Con un leve toque, acarició su mejilla y la atrajo hacia su pecho.
Cuando Valeria despertó, la habitación estaba sumida en oscuridad, con apenas un rayo de luz entrando por la ventana. Encendió la lámpara y echó un vistazo a la hora en su teléfono. Había planeado solo una breve siesta, pero terminó durmiendo hasta las seis de la tarde.
—¿Ya despertaste? —pregun