Iliana no pudo superar a David, quien aprovechaba cualquier descuido para llevarse el camarón pelado a la boca, dejándola casi al borde de las lágrimas. Finalmente, resignada, solo pudo repartir el camarón, pelando uno para Valeria y otro para él. Solo así David dejó de hacer de las suyas.
Después de la cena en el puesto de comida, Valeria pidió a Sergio que llevara a Iliana a casa, mientras ella tomaba un taxi al hospital.
Saludó con la cabeza al guardia de seguridad de la entrada y entró en la