Una intuición le decía que no debía pisar el freno, que si lo hacía, todo estaría perdido.
Valeria se decía a sí misma que debía mantener la calma. Giró rápidamente el volante para evitar un coche detenido frente a ella y, tras rodearlo, volvió a girar a la derecha, llevando el coche a un desvío sin mayores sobresaltos.
Intentó acercar el coche al borde de la carretera, con la esperanza de que la fricción con el bordillo redujera la velocidad del vehículo.
Sin embargo, justo cuando las ruedas ro