Laura había trabajado para la Familia Ramírez desde joven y, ahora, cuidaba de Valeria. Era una mujer ya de avanzada edad, con más de la mitad de su cabello tornándose blanco y arrugas marcadas en las esquinas de sus ojos.
Parecía que ya tenía un pie en la tumba.
Valeria solía abrazar a Laura y llorar en sus brazos cuando era más joven, comportándose de manera cariñosa con ella. Esta era la segunda vez que Laura lloraba frente a ella.
Sin embargo, Valeria no mostraba emoción alguna; su mirada pe