Después de salir precipitadamente de la empresa y subir a su coche, Sebastián intentó hacer una llamada, pero el teléfono del otro lado estaba apagado.
La desesperación de Sebastián crecía.
Mientras conducía a toda velocidad hacia el aeropuerto, llamó a un amigo para pedirle prestado un helicóptero.
Al mismo tiempo, con una mano, accedió al sitio web del Grupo Ramírez y anotó un número que encontró.
Una vez que terminó su llamada con el amigo, marcó ese número.
Era pasada la medianoche en Marver