Valeria cerró los ojos y cayó en un sueño profundo.
En una habitación del piso inferior, Sebastián miraba el mensaje de Valeria. Jugaba con su celular, deslizando sus dedos por los bordes durante un rato antes de levantarse, tomar su identificación y salir de la habitación.
En su sueño pesado, Valeria sintió vagamente que alguien la estaba desvistiendo, y unas manos cálidas y secas tocaban su piel.
Un suave aroma a cedro la rodeaba, olía tan bien que lo anhelaba.
Aún con los ojos cerrados, exten