La ternura e indulgencia en sus ojos llenaron a Valeria de un intenso celos, sintiendo un frío recorriendo desde el borde de sus ojos hasta el resto de su cuerpo.
La fría sensación se extendía desde su rostro hasta cada extremidad.
No podía dejar de revisar esas fotos una y otra vez hasta que sus ojos comenzaron a arder y su mano, que sostenía el celular, se cansó.
Sus ojos volvieron a posarse sobre los de él en la imagen, y una realización la golpeó.
Ahora entendía por qué aquel día, cuando fue