XIII
“A pesar que los momentos con él, habían sido los mejores del mundo para mi, debía alejarme un tiempo. El amor que nos sentíamos estaba perjudicando mucho nuestra carrera. La necesidad infinita de estar abrazados o de estar en la cama haciendo el amor, nos estaba agotando, y no estábamos al cien por ciento en las prácticas. Los entrenadores de cada uno, ya habían notado esto y nos advirtieron que solo de amor no se vivía. Que las cuentas no se pagaban con besos y caricias.
Adam se iba d