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Con la decepción abrumadora en sus ojos, intentó conciliar el sueño en el que fue el cuarto de su hermano en esa casa, donde nunca se consumó para su fortuna el matrimonio falso. Adam miraba en su celular las fotos de Noah que aún guardaba, fue entonces que las lágrimas se le escaparon desafiantes por las mejillas. Haber visto esa habitación descabellada que Leo tenía imitándolo a él en todo, lo asustó mucho. Noah estaba en peligro, quizás uno muy serio. Entre todos hablaron y prefirieron