No era del todo ajena a las entrevistas, pero en lo que respecta a este tipo de situaciones, no tenía ni idea.
Lo bueno era que mi armario era básico. No me refiero a minimalista, sino a inexistente. Cuando no tienes mucho donde elegir, prepararte resulta mucho más fácil. Mi ropa informal consistía en unos cuantos vaqueros y camisetas. Mi selección de ropa de trabajo era un poco más amplia, con tres pantalones de vestir y blusas blancas abotonadas, además de un par de vestidos.
Los vestidos no