Y tenía razón. Fue a peor.
Cuando vio a la figura ya antes conocida aparecer por ese umbral todo se volvió frio.
Era algo en su mirada, algo que ponía a raya a todos. Incluso a ella.
El rey Kaito guardo silencio mientras la observaba, él ni siquiera había tocado la puerta, lo cual sería ridículo que lo hiciera, después de todo, se suponía que Teles era una “prisionera” y este su palacio.
Quizás había llegado su momento. Quizás Kaito había querido darle unos segundos de piedad y comodidad antes