La gran reunión había empezado. Aquellas fiestas y lujos podrían cegar a cualquiera. Pero no a James Blake. No a aquellos que siempre han sabido donde colocar su mirada. Aquellos corazones intocables que el dinero no corrompía.
James Blake apareció de la mano con, según dice la gente, una hermosa chica que parecía sacada de los mismísimos cuentos de hadas.
Todo el mundo se había maravillo al verlos entrar por aquellas puertas. Eran una de las parejas más atractivas que habían allí en ese precis