—Esa noche… después de… eso —dijo Elizabeth, evitando el detalle, como si no nombrarlo pudiera borrar el hecho—, me quedé dormida. Y ahí fue cuando Alejandro me traicionó. Mientras dormía, me robó los datos de mis dos clientes más importantes. Los que iban a asegurarme el puesto.
Hizo una pausa, tragando saliva, como si el recuerdo todavía le pesara en el pecho.
—No solamente me robo, —continuó—sino que apago mi alarma y mi celular. Cuando me desperté al otro día, él ya se había ido y era tard