Capítulo 8.4: Tía Keren al rescate.
Pasadas las diez, Keren no pudo más y se retiró a su habitación.
Ver a su sobrina y a su compañero sentirse complacidos con la futura ceremonia y agradeciendo una y otra vez con brillantes sonrisas los constantes brindis y las felicitaciones que les ofrecían los alfas, simplemente rompían el corazón de Keren, pues la princesa sabía que ambos, sólo seguían con aquello por el bien de los demás.
“Tengo que hacer algo” ―se dijo tras echarles una última mirada
Asegurándoles a Sophie y a Camille que