Capítulo 7.2: Bienvenida a la manada.
Por primera vez desde que lo conocía, Anna sintió todo el poder del aura de su abuelo sobre sus hombros. Era pesada, imponente. Provocaba que, hasta respirar, fuera algo difícil.
Por instinto, tanto Jared como Sophie se colocaron sobre una de sus rodillas e inclinaron ligeramente su cuello desnudándolo ante su rey. Bruno, si bien no se arrodilló, realizó la más profunda de las reverencias, la cual mantuvo durante unos segundos.
Incluso, para sorpresa de Anna, Dante se inclinó ligeramente.
“Esto