Ante su juramento, pronto el cuerpo de Alastor se vio envuelto por una bonita y muy brillante luz de color blanco, provocando que la manada entera, aullara de alegría, lo que dibujó una ancha sonrisa en el rostro de Alastor.
―Hijo ―lo llamó Nora
―Lamento haberte preocupado mamá ―se apresuró a decir Alastor ―Fui descuidado… ―
―Lo importante es que estás en casa ―dijo Nora sorbiéndose la nariz ―Dime, ¿dónde están Iva y mis nietos? ―
Ante la pregunta, Alastor suspiró, abrazó a su padre y besó la f