Capítulo 5.6: Purificación.
Sin entretenerse, Maoz continuó sorteando las escaleras y a los pocos civiles que aún corrían despavoridos por todo el lugar en busca de algún vecino generoso que les proporcionara refugio.
Al llegar a la puerta principal, Máximus se sorprendió que, tanto Wyatt como Tasso, vigilaban la entrada al edificio en su forma humana, lo que le indicó que ambos lobos, se habían deshecho de todos sus enemigos, al menos, de aquellos que los habían visto entrar.
“Sin duda, mi hijo es un gran alfa…”
―Majesta