―Tranquilo mi amor, soy sólo tuya ―sonrió Anna ―Te puedo asegurar que nada ni nadie cambiará lo que siento por ti, ni un Bruno Trent y por supuesto, ningún Gisli Benson ―
― ¿Gisli Benson? ―preguntó Dante arqueando una ceja
―Es atractivo ―dijo Anna encogiéndose de hombros
Al sentir nuevamente esa oleada de celos, la joven soltó una fuerte carcajada.
―Diosa, ¡cómo te amo! ―exclamó divertida antes de volver a besar su mano y colocarla poco después sobre su muslo
―No sé como tomarme el hecho de que