Capítulo 34: Dolor reflejado.
Al ver como Amara inclinaba la cabeza confundida y que Lysander y Alina corrían en dirección al pequeño estacionamiento del campo, Idylla soltó un bufido intentando disimular su risa. Marcia, simplemente no lo logró.
―Provocaste justo lo que no querías provocar mi querida Alessandra ―rió Marcia
―Oh, ya cállate ―gruñó Iva antes de subir al auto con la ayuda de ambas mujeres
Mientras que el caos comenzaba a desatarse en los campos de entrenamiento de Loto de Luna, en la frontera norte del territo