Capítulo 34.3: El lamento de Neilan.
Al llegar a su lado, Ragnar no pudo evitar encogerse ante los chillidos de ambos lobos.
― ¡ESTOY EN ESO! ―gruñó el delta
― ¡HAGA ALGO! ―le gritó Neilan a Arioch, quien se había alejado de su sobrino un par de pasos
― ¿Y que me arranque el brazo a mí? Lo siento, pero tengo una familia que proteger y a otra que compensar… ―
― ¡RAGNAR! ―chilló Neilan
― ¡LO ESTOY INTENTANDO! ―gritó el delta, pasando de la frustración al pánico
― ¡PAPÁ, SUÉLTALO! ―ordenó Anna
―SÍ, SUÉLTALO ―exigió Neilan
― ¡YA! ¡YA