Ajenos a que alguien los vigilaba, los tres salieron de la cafetería, lo que a Anna le arrancó un suspiro aliviado, por lo que más tranquila, la joven se dirigió a la barra para tomar sus herramientas para limpieza, sin embargo, alguien tiró de ella por la cintura en dirección a los baños.
―Gabriel va a matarte… ―jadeó Anna cuando su cuerpo se estrelló contra el firme torso de su compañero ―Y tú vas a matarme a mí… ―susurró cerrando sus ojos cuando sintió los labios de Dante atacando su cuello