Capítulo 12.3: Nada más que miedo.
El silencio que siguió a la pregunta del hechicero fue total. Nadie se movió. Nadie respiró. Lo único que se escuchaba, era la suave y lejana charla entre Desa y Sophie, quien parecía estar recibiendo el curso intensivo sobre la verdadera historia de su princesa y su familia.
―No se amontonen… ―murmuró Gael, quien retrocedió algunos pasos cuando algo similar a un quejido resonó en el fondo de las escalinatas
Sintiéndose responsable, Dante dio un paso adelante.
―Iré yo primero ―dijo en voz baja