Ante la pregunta de su nieto, Bemus sonrió y se encogió de hombros.
―Yo jamás le dije nada, sin embargo, tu abuela siempre ha sido una mujer muy lista, por lo que no tengo dudas de que lo llegó a sospechar, pero, si lo supo o no, ella nunca dijo nada ―dijo el hombre aminorando el paso para poder quitarse su saco ―Aquella noche, Idylla y yo volvimos solos a la mansión que la familia Makris tiene en Arcadia, ahí, ella me dijo que debíamos terminar, pues, según sus propias palabras, yo merecía ten