Capítulo 11.5: Engaño al descubierto.
―Alastor ―susurró Arioch, cuyo rostro, era una mezcla de emociones
― ¡¿Qué haces aquí?! ―rugió Mendel
―Vine a recuperar a mi hija y al resto de mi familia ―dijo Alastor dando un par de pasos hacia el frente, provocando que Mendel frunciera el ceño
― ¿Qué has dicho? ―preguntó el hechicero apretando los dientes
―Te he dicho que sueltes a mi hija, maldito infeliz ―gruñó Alastor, cuyos ojos desprendieron un peligroso brillo plateado
Ante la mirada de Alastor, Mendel dudó y aflojó su agarre en Anna,