Chelsea Hale.
Al día siguiente, regresé a mi rutina de siempre en la cafetería.
Estaba apurada atendiendo todos los pedidos de los comensales, que ese día parecían interminables. No logré que me pagaran por el día anterior, entonces… tendré que doblar turno y hacer tiempo extra, porque esa deuda no se pagará sola.
Por un momento, me reí de lo absurdo que había sido la noche anterior. Por suerte para mí, los malos tratos de esas influyentes familias no me habían afectado, mi pasado en Irlanda