Los días comenzaron a pasar desde mi perspectiva, de forma lenta y dolorosa, mis ojeras eran cada vez más prominentes, pero había mucho por hacer…Abría los ojos y estaba en un lugar: la cafetería, los cerraba y ya estaba en otro: el hospital, de un momento a otro, perdía noción del tiempo, quizás era lo mejor.—Chelsea, cada vez te ves más delgada y agotada. —me repetían compañeros y maestros, en los pasillos. Escuchaba murmullos, hablaban de mí… la noticia de que mi ex novio iba a casarse en poco tiempo, circulaba como polvo por el aire a una velocidad impresionante. Eso me dificultaba superarlo rápido.Llegué al trabajo en la cafetería, y ahí, frente a la parrilla, nuevamente me topé con mi jefa. —¿Quieres un dinero extra, Chelsea? —me cuestionó.—No me vendría mal. —expresé, porque… honestamente, estaba terriblemente endeudada, había sacado un crédito para comprar algunas cosas y… ahora, recibía llamadas continuas del banco y de otros cobratarios que amenazaban con embargarme. Er
Ler mais