El precio del silencio.
Narrador-Omnisciente
En el elegante despacho de la mansión Kingsley, se encontraban Adrian y Robert Kingsley dialogando.
—Tu tío Daniel insiste en que vaya al doctor a revisarme.
Adrian rodó los ojos ante ese comentario, veía a sus tíos sin máscaras, sabía que no les importaba el abuelo, solo querían su fortuna y bienes, mientras más pronto muriera, mejor. Estaban siendo hipócritas, como siempre.
—Sé que ves a través de sus intenciones, eres muy listo. —aseguró el hombre en una leve sonrisa.