Kogan
Sus besos eran una fuente de placer; quería perderme en mis instintos, pero había algo que me lo impedía: era mi lobo. Rax había tomado el control de mi cuerpo y no me permitía hacerle lo que yo deseaba a mi luna.
Podía sentir cómo las suaves manos de Cristal nos acariciaban con fuerza, alterándome con solo el roce de las yemas de sus dedos sobre mi espalda y todo el contorno de nuestro cuerpo. Entre ambos la despojamos de sus zapatos y pantalón, y nos detuvimos al ver su ropa interior, ha