Una hora transcurrió. Cristal recostada en la cama, con los ojos cristalizados y el rostro triste. A través de la ventana, contemplaba el inmenso bosque que se extendía ante ella, como un intento de evadirse del sufrimiento que había soportado. Su respiración seguía lenta, agotada tanto por el dolor tortuoso que había sentido como por el hecho de que Kogan y Rax deseaban rechazarla.
Sentía que lo merecía. Ella había intentado rechazarlos primero, creyendo en aquellas mentiras. Ahora ya no quería