Ligeros murmullos hicieron que Cristal comenzará a abrir los ojos. Su respiración era lenta y pausada, reflejando la debilidad y el agotamiento de su cuerpo maltratado. Mordeduras y arañazos cubrían sus brazos, piernas y torso, mientras la sangre esparcida por el suelo daba testimonio del tormento que había sufrido.
Milagrosamente, su pareja se había detenido hacía horas. Aquel respiro momentáneo le permitió caer en un profundo sueño, pero ahora, al despertar por los murmullos, giró la cabeza co