República Dominicana.
Amo el sol y el olor a mar de la isla, en lo que puse un pie en este lugar mi humor cambió enseguida, mi madre me abraza y acaricia mi barriga al encontrarse conmigo en el lobby del lujoso hotel en el que nos encontraremos con Ana.
—Hija, qué felicidad, voy a ser abuela, aún no me lo creo, qué bella estás, brilla, debe ser una niña.
—Te extrañé mucho —digo, la abrazo y contengo las ganas de llorar, recuerdo que si Claudio hubiese logrado su cometido, me habría matado, mi m