Camino sonriendo por el jardín mientras sostengo el teléfono en la mano, agradezco que ella no pueda verme y que nadie más a mi alrededor pueda hacerlo, no debería estar sonriendo como idiota mientras hablo con la esposa de mi hermano, sí, una mujer con la que me acosté, pero no debió significar nada más allá de eso, pero no puedo engañarme tampoco, ella no es como las demás.
—¿Cómo están? ¿Te gusta el lugar? ¿Están cómodas?
—Me encanta la ciudad, mi mamá también lo está amando, así como Ana. M