Sonrió al ver a Oshin frente a ella. Movió su mano libre, y en ese instante, Oshin cayó al suelo de manera brusca, ya libre de las cadenas. Ella rió aún más mientras la bola de fuego quedaba flotando en el aire. Oshin gruñó al mirarla y, furiosa, se lanzó hacia ella con firmeza tumbandola al suelo.
Le arrancó la ropa con una de sus manos de manera rápida, despojándola aún más velozmente mientras gruñía, luego sin previo aviso se alineó en ella y la penetro sin piedad mientras ella gemía complac