"Soy demonio de mis propios demonios."
Fumiko Ibars
Entré a la cabaña con la esperanza de que ellos se unieran pronto. El aire frío de la noche había comenzado a calar mi piel, y la pequeña cabaña parecía un refugio acogedor. La madera crujió bajo mis pies mientras avanzaba, el olor a pino y tierra mojada llenaba el espacio, y las luces tenues de unas velas encendidas iluminaban las paredes cubiertas de madera envejecida. El interior estaba decorado de manera rústica pero cálida, con alfombra