"A ella no le importan tus palabras o como la salvaras, de donde ella viene no hay salvadores"
Fumiko Ibars
—No- nosotros... —balbuceó uno de ellos con la voz entrecortada, apenas un susurro ahogado por el terror.
La risa brotó de mi garganta, ronca, oscura, casi vibrante con la electricidad del momento. Me mantenía suspendida en el aire, con Dai bajo de mí, sintiendo su calor, su poder, su furia en sincronía con la mía.
—No hables… ni lo intentes… —murmuré con una tranquilidad escalofriante—