Capítulo 33. Cambio de panorama
Esa mañana, Agnes se despertaba exhausta y hambrienta, abriendo los ojos lentamente para encontrarse con la figura magnífica del hombre a su lado, que la observaba dormir con un brillo de deseo.
Había descubierto, una vez liberado, el apetito insaciable que Mikhail tenía por ella, haciendo que de verdad se sintiera amada en cada caricia, y en la manera en que la buscaba y satisfacía, aunque aún albergaba dudas en su corazón.
A menudo, Agnes sentía que él estaba ocultando algo importante, algo