Capítulo 77. La tierra del pasado
Ocho horas más tarde, Agnes sonreía agotada con uno de sus hijos en brazos, mientras Mikhail observaba embelesado a la bebé de ojos grises que tenía en los suyos.
-Es la cosa más perfecta que he visto en toda mi vida, Anina… Te juro que nunca permitiré que nada les pase…
Ella lo miró con una sonrisa, y acunó contra su pecho al pequeño niño que se quejaba.
-Lo sé, Mikka… Sé que así será… Pero… Tendremos que mudarnos ¿verdad?
Él se sentó a su lado en la cama y se inclinó hacia ella.
-Sí. Finlandi