25. Fracturas Invisibles
El mundo sigue girando, indiferente a lo que nos pasa. Las luces de la ciudad parpadean en la distancia, los autos continúan su trayecto, y las conversaciones de los demás no se detienen. Pero en mi cabeza, todo se ha congelado en el momento en que Lena se alejó de mí.
Sus últimas palabras resuenan como un eco persistente: Ojalá pudiera creerte, Elías.
Una frase simple, pero cargada de algo que nunca había sentido en ella: duda.
Me quedo ahí, en la azotea, viendo su silueta desaparecer escal