27. ALEXANDER Y VERÓNICA HABLAN.
La mesa que usualmente estaba vacía, tenía comida. La sorpresa de que Verónica sepa hacer platillos tan elaborados, fue obvia para Alexander.
Verónica estaba tan nerviosa como él. Se sentía como una primer cita. Aunque ya antes habían cenado juntos, nunca había sido algo casero o con tanta intimidad.
— ¿Cómo te sientes conmigo, Alexander?
Verónica no quería seguir perdiendo tiempo, no cuando había tenido un día pesado, no cuando mañana sería aún peor.
— Me siento bien, Verónica. No