El idiota más irresistible.
Zhana soltó una risa burlona.
—¿Te sorprende? — preguntó con una ceja alzada. —¿Las humanas debemos ser dóciles a ustedes? Pues te equivocas, después de tratar con tantos hombres lobo… ¿crees que voy a dejar que uno me domine? Y menos el menos gentil.
Reiden gruñó, bajo, gutural, recibiendo los celos, estrujándole las entrañas.
Ella se giró despacio, ahora frente a frente, con la mirada clavada en la de él.
—Tranquilo, no te voy a dejar morir, pero no me dejaré dominar por ti —dijo, sabiendo ex