—Estaba por el vecindario, así que decidí venir a saludarte a ti y a Ethan —respondió.
—¿Cómo supiste que vivo aquí, Lucas? ¿Qué demonios te pasa? ¿Por qué no puedes simplemente dejarme en paz, eh? —espetó Janette, con el rostro endurecido mientras la furia se asentaba en su expresión.
Lucas suspiró y se despeinó el cabello. —Lo siento si vine sin avisar, Janette. Solo quería ver a mi hijo…
—¡Deja de llamarlo tu hijo! —gritó ella, con los puños apretados—. Perdiste ese derecho cuando casi me mat