—¿Qué quieres decir? —preguntó Álvaro, su rostro ya mostrando preocupación.
—¿Recuerdas cuando pensaste que la mantequilla de maní se había agregado a su sándwich por error? —preguntó Juana, y él asintió—. No creo que haya sido un error, porque no solo fue añadida intencionalmente para provocar su alergia, sino que también estaba envenenada.
Los ojos de Álvaro se abrieron de par en par. —¿Envenenada?
Juana asintió. —Eso es lo que acabamos de descubrir. Así que necesito saber si tiene algún enem