Capítulo 80.
En la habitación de Lore, Alfa Caleb estaba desesperado y prácticamente volviéndose loco.
Su hermana, siempre alegre, siempre fuerte, siempre vivas, en este momento permanecía de manera continua en absoluto silencio con la mirada perdida y la cabeza gacha.
— Hermana por favor — suplicaba Alfa Caleb con su corazón apretado, estrujado al saber que no podía hacer nada para quitar el dolor de su amada compañera.
El silencio era su respuesta.
—Ya ha muerto, no va a volver a tocarte, jamás, por favor