Capítulo 20.
La noche había hecho acto de presencia y Braham no había podido cerrar los ojos en ningún instante, confundido ante la contrariedad de sentimientos que lo embargaban.
Había tenido muchos encuentros carnales con incontables mujeres lobas, encuentros apasionados, feroces y explosivos, pero ninguno podría llegar a compararse con el sentido de pertenencia y otro que no sabía cómo nombrar descubierto en esta pequeña humana.
¿Podría olvidarse de buscar a su mate destinada por ese momento recién descub