Mundo ficciónIniciar sesiónANNA
El silencio en la oficina de Randall era denso, cargado de la tensión de un juego que acababa de cambiar por completo. Él me miró, y por primera vez, su mirada de hielo no parecía de desdén, sino de un cálculo que no había anticipado. Yo mantenía la barbilla alta, mi corazón latía con fuerza, pero mi voz era firme. Había tomado la decisión de no ser una víctima, y no me echaría atrás. Los errores con Bratt me habían enseñado una lección invaluable: la vulnerabilidad







